domingo, 16 de febrero de 2014

El rincón de los amores perdidos

Siempre había querido alguien a su lado. Caminaba por la vida sola, batallando por salir adelante. Y aunque, sabía arreglárselas, notaba su ausencia. "Cuando lo tenga, le daré todo", decía en voz alta mientras ponía la lavadora. Todos los días a la misma hora, todo a la misma hora, mecánico y milimétrico. Su vida pasaba, pero no pasaba nada. Le vió, y él la vió. Increíble cómo todo el universo se trastoca por un tropiezo. Días soleados, noches mágicas. "Te lo daré todo", repetía para sí sin cesar. ¿Cómo y en qué instante se estropea todo? Una palabra no dicha, una respuesta no dada, un beso no correspondido y el granito de arena se convirtió en montaña. Sola, camina por la calle, sin saber que ha pasado. ¿A dónde han ido los besos, los abrazos no dados? ¿Las palabras no dichas, el perdón no pedido? Al rincón de los amores perdidos.

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